Esta es una pregunta que me hacen bastante, y con razón: ¿son la misma marca?
La respuesta corta es sí y no. La larga es más interesante.
Todo empieza en 1761, en Stein, Alemania, cuando Kaspar Faber funda un pequeño taller de lápices. Con el tiempo, la familia Faber se convierte en una de las dinastías más importantes de la escritura, y en el siglo XIX desciende, Lothar von Faber, que se casa con Ottilie von Faber-Castell, uniendo el apellido Faber con el título nobiliario de los Castell. De ahí sale el "Graf" que en alemán significa conde y de ahí también el nombre completo de la línea más exclusiva de la marca.
Así que Graf von Faber-Castell no es una marca aparte, es la línea premium de la misma casa. Faber-Castell es la marca que todos conocemos, la que está en cualquier papelería. Graf von Faber-Castell es otra cosa, maderas nobles, metales trabajados a mano.
Son plumas para quien ya sabe lo que quiere y busca ese punto más de artesanía.
¿Se nota la diferencia a la hora de escribir? Yo diría que sí, y no solo en el plumín. Se nota en el peso, en cómo se orienta en la mano, en los detalles del capuchón. Son plumas para quien ya sabe lo que quiere y busca ese punto más de artesanía.
Al final las dos vienen de la misma raíz, del mismo apellido y de la misma obsesión por hacer bien las cosas.